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DISMINUYEN AGUJAS AZULES Y BLANCAS EN EL CARIBE Y EL ATLÁNTICO

Una alerta que emite el Instituto de Investigaciones en Biomedicina y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Oriente en Venezuela.

25 Febrero 2015

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Los índices de abundancia relativa estandarizados de la aguja azul (Makaira nigricans) y la aguja blanca (Tetrapturus albidus) provenientes de la pesquería industrial, demuestran que hay un descenso progresivo en las poblaciones de estos peces, mientras que la población del pez vela (Istiophorus albicans) parece estar estable. Estas tres especies de la familia Istiophoridae son las más comunes en el Caribe y el Atlántico centro-occidental, dada su relativa frecuencia en las capturas comerciales de los barcos palangreros venezolanos dirigidos a la pesca del atún.

"Estos resultados reflejan la tendencia que se observa en el océano Atlántico. En consecuencia, la pesca y la captura de istiofóridos en Venezuela no está en capacidad de incrementarse, ya que la aguja azul y la aguja blanca están sobreexplotadas, según la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA). Por lo tanto, se debe reducir el esfuerzo y la mortalidad por pesca en estas especies en las flotas pesqueras del país".

Así lo expresa el doctor Freddy Arocha Pietri, docente-investigador de nuestro Instituto Oceanográfico de Venezuela y miembro del Grupo de Trabajo del Programa Intensivo de Investigación en Marlines para Venezuela (PIIM-Venezuela), que auspicia y financia la CICAA, en el estudio "Los Peces de la Familia Istiophoridae Capturados por las Flotas de Venezuela: Aspectos Biológicos, Pesquería y Gestión Pesquera".

El experto en Biología Marina y Pesquerías reporta también en su estudio que las pesquerías artesanales ejercen mayor impacto sobre los istiofóridos que las pesquerías deportiva e industrial con palangre pelágico. Respecto a las pesquerías artesanales, recomienda ser precavidos con la visión que ofrecen, ya que están dirigidas a la captura de istiofóridos en áreas de elevada concentración y en temporadas de migración hacia áreas de concentración, lo que enmascara los niveles de abundancia reales.

Resalta que Venezuela cuenta con una resolución sobre la conservación de los recursos istiofóridos capturados por las flotas venezolanas, que contempla las recomendaciones de la CICCA. Sin embargo, INAPESCA no ha implementado un mecanismo que permita auditar los resultados que produzca esa resolución, vigente desde febrero del 2000.

Por lo tanto, recomienda implementar un Programa Nacional de Observadores, que contemple la cobertura en tiempo y en espacio de todas las flotas que capturan ese grupo de especies, así como también un mecanismo de gestión pesquera de istiofóridos.

Familia Istiophoridae

Revela Arocha Pietri que en el océano Atlántico existe una elevada concentración de casi todas las especies conocidas de la familia Istiophoridae, y que la mayoría son capturadas directa o indirectamente por algunas de las flotas del país en sus áreas de pesca, dependiendo de la estacionalidad que algunos istiofóridos tienen en el Caribe venezolano.

«Esto representa una oportunidad única para avanzar en los estudios sobre los aspectos de la biología de esas especies, que son críticos para conservar las poblaciones de istiofóridos en el Atlántico», asevera el investigador, quien considera que los estudios futuros deben profundizar en aspectos tales como: determinación de poblaciones mediante técnicas genéticas modernas, determinación de edad y estimación de crecimiento, dinámica reproductiva, preferencias de hábitat y dinámica trófica.

Precisa que en el Atlántico - el segundo océano más grande del mundo, después del Pacífico- y mares adyacentes se concentran, además de la aguja azul, la aguja blanca y el pez vela, los istiofóridos siguientes: la poco común aguja corta (Tetrapturus pfluegri), la aguja de escamas redondeadas (Tetrapturus georgei) y otra especie de aguja corta (Tetrapturus belone), que es endémica del Mar Mediterráneo.

Según la información aportada por el científico del IOV, esos istiofóridos son, en general, especies altamente migratorias y depredadoras de último nivel, capaces de alimentarse a diferentes profundidades.

La aguja azul, por ejemplo, ha alcanzado profundidades mayores a los 300 metros, mientras que las otras especies no suelen sobrepasar los 150 metros. Tienen una rápida tasa de crecimiento en los dos primeros años de vida y se caracterizan por su longevidad: el pez vela puede vivir hasta 13 años y la aguja azul supera los 25 años de edad.

Entre los istiofóridos concentrados en el Atlántico, el pez vela es el único que se reproduce en aguas venezolanas del mar Caribe, mientras que las otras especies de esa familia utilizan dicha área como zona de alimentación, para reponer la energía gastada en la reproducción, afirma el científico.

Aspectos biológicos y distribución

En el estudio que desarrolló con el objetivo de investigar los aspectos más relevantes de la biología y pesquerías de los istiofóridos capturados por las flotas venezolanas en el mar Caribe y aguas adyacentes, y conocer los aspectos analíticos de la gestión de estas especies en Venezuela, a partir de la información recopilada por el PIIM-Venezuela, Arocha Pietri presenta el siguiente análisis integrado sobre la aguja azul, la aguja blanca y el pez vela:

Aguja azul

La aguja azul presenta en el área del Caribe una distribución diferencial estacional entre sexos. Hay la presencia de dos grupos de hembras: uno, constituido por ejemplares jóvenes (<175 cm), y otro formado por hembras adultas (>200 cm) acompañadas de machos adultos (>200 cm), que se concentran en el área durante el primer, segundo y cuarto trimestre del año.

La concentración comienza alrededor de la mitad del cuarto trimestre del año y se maximiza a la mitad del segundo trimestre de año siguiente; esto coincide con los meses en que hembras sexualmente maduras están presentes en el área. Las bajas concentraciones coinciden con los meses de verano (junio-septiembre), cuando los ejemplares jóvenes (175 cm) son más comunes y los especímenes sexualmente activos están en el Atlántico, al noreste del arco de la Antillas Menores.

Esta especie se reproduce en aguas de Puerto Rico durante casi todo el año, pero con mayor intensidad durante los meses de verano. En un estudio reciente se demostró que el desove de la aguja azul ocurre al sureste de Bahamas durante los meses de verano.

Por consiguiente, la concentración de la aguja azul en el Caribe puede ser de origen trófico, permitiéndole restablecer la energía perdida por el esfuerzo reproductivo durante los meses de verano en la aguas al norte de la Antillas Mayores.

Esto se sustenta en la abundancia de presas disponibles en aguas venezolanas durante la temporada de surgencia (noviembre-abril), y en las trayectorias en el movimiento de ejemplares marcados y recapturados en el área del Caribe venezolano.

Además, en ejemplares de la aguja azul capturados en aguas venezolanas, se determinó que más del 80% de los estómagos examinados tenían restos de presas y presas completas.

Adicionalmente, hay noción de movimientos estacionales desde el Golfo de México y la costa sureste de los Estados Unidos de América hacia aguas territoriales venezolanas, obtenida con base en la recuperación de ejemplares marcados y liberados, donde en todos los casos las trayectorias incluyen el paso por áreas de reproducción de la aguja azul en aguas de Jamaica, el sureste de Bahamas y norte de Puerto Rico.

Aguja blanca

La aguja blanca presenta una distribución diferencial estacional en la estructura poblacional en toda el área de operación de las flotas, donde se observa que el incremento gradual de ejemplares jóvenes (con tallas menores o iguales a 150 cm.) del primer al segundo trimestre, parece originarse en la región de las Guayanas - Guyana, Surinam y Guayana Francesa-, incrementándose en el Caribe venezolano en el segundo trimestre. El resto de la temporada constituye el período de mayor concentración de la aguja blanca en el Caribe, que se centra de julio a noviembre y está conformado por especímenes adultos que se han trasladado del área de reproducción al área de alimentación.

Esta especie se reproduce al noreste de las Antillas Mayores de abril a junio. En consecuencia, los ejemplares considerados como sexualmente maduros durante el período de mayor concentración en el Caribe (septiembre y octubre) pueden corresponder a especímenes que han desovado y se han trasladado al área de alimentación para recuperar la energía gastada en la reproducción. Este enunciado se sustenta en: las trayectorias de movimientos de especímenes marcados y recapturados en aguas venezolanas del Caribe, y en el elevado contenido de presas en los estómagos de agujas blanca capturadas en aguas venezolanas del Caribe.

Las trayectorias de los movimientos de la aguja blanca entre el Caribe venezolano y las costas de EEUU en el Atlántico son numerosas. También hay trayectorias de movimientos de ejemplares del área de las Guayanas y desde el área al norte de Puerto Rico hacia el Caribe venezolano.

Por otro lado, al igual que en la aguja azul, el análisis del contenido estomacal en aguja blanca evidenció que alrededor del 80% de los estómagos contenían presas.

Por último, la temporada de reproducción y las áreas de reproducción documentadas ocurren entre marzo y junio al este de Florida (EEUU), en el Paso de los Vientos y al norte de Puerto Rico.

Pez vela

El pez vela muestra una estructura poblacional preponderantemente de tallas adultas en toda el área y durante todo el año. Esta especie se reproduce en aguas venezolanas del Caribe y en aguas de las Guayanas durante casi todo el año.

En las Guayanas, la temporada de reproducción ocurre de febrero a septiembre, y en el Caribe venezolano de junio a diciembre.

La temporada y áreas de reproducción documentadas para el pez vela ocurren al este de la Florida (EEUU) de mayo a octubre. Las trayectorias de los movimientos de esta especie con base en ejemplares marcados y recapturados, evidencian un concurrido movimiento desde el Golfo de México y la costa sureste de Florida (EEUU) hacia aguas venezolanas del Caribe, así como también hay trayectorias desde el área de las Guayanas hacia el Caribe venezolano.

En consecuencia, el pez vela parece contar con varios grupos que se reproducen de manera intermitente, aunque durante casi todo el año en el Gran Caribe, incluyendo el Estrecho de la Florida. Como esta especie realiza casi todas sus actividades de reproducción y alimentación en áreas cercanas a la costa, donde la abundancia de presas es casi constante, el restablecer el gasto energético por el esfuerzo reproductivo puede no ser tan crítico como en sus congéneres.

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Fuente: Internet · Por: Alberto G.

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