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EL ECLIPSE ENTRA EN DIQUE SECO

El magnate ruso mejora su barco en medio de un gran secretismo

04 Marzo 2015

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El Eclipse, el famoso yate de 168 metros de longitud que construyó el magnate ruso Román Abramóvich en los astilleros de Hamburgo Blohme+Voss hace seis años, ha regresado para ser colocado en un dique seco de la firma, ubicada en el puerto hanseático, para ser sometido a una vasta y, aparentemente, necesaria revisión. Cientos de curiosos se reunieron en la orilla del río Elba para presenciar la llegada del yate. Durante algún tiempo fue el más grande del mundo pero ha sido superado por el Azzan, propiedad de Sheikh Khalifa bin Zayed Al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos.

La elegante silueta del Eclipse sobresale del dique seco número 10 que posee Blohm+Voss en el puerto, y ya se ha convertido en una nueva atracción turística de la ciudad. Nadie ha querido dar detalles de los planes que tiene el multimillonario ruso con su barco, aunque informaciones periodísticas señalan que las reparaciones se centrarán en el casco de la embarcación.


A pesar de la fama del yate y de su presencia en el dique existe una rígida censura informativa por parte de la empresa, que se niega a ofrecer detalles sobre el trabajo que tiene entre manos. "Solo puedo confirmar que el yate se encuentra en el dique, pero no puedo decir nada más", señaló a EL PAÍS, Michael Brasse, portavoz de la firma. "En el contrato que firmamos con el cliente está prohibido hablar al respecto", añadió.

Cuando el Eclipse abandonó el puerto, en diciembre de 2010, ya se había coronado como el yate más grande y lujoso del planeta. El precio que aceptó pagar Abramóvich fue de 340 millones de euros, pero los caprichos del millonario, como la instalación de un moderno sistema de radar antimisiles, un minisubmarino, cristales blindados y un sofisticado sistema de vigilancia submarino, elevaron su precio hasta los 810 millones.


La construcción del Eclipse no estuvo exenta de polémica y fue entregado a su propietario casi con un año de retraso, una contrariedad que fue justificada por la empresa por los continuos caprichos de Abramóvich, en especial los relacionados con la decoración interior de los 6.000 metros cuadrados de superficie, la construcción del helipuerto y, lo más caro, la decisión del propietario de alargar su eslora en dos ocasiones para poder ostentar el título del yate más grande del mundo. En plena controversia, la compañía informó que el millonario ruso había ordenado sillas cubiertas con piel de leopardo y mesas adornadas con piel de cocodrilo.

El yate cuenta con 18 suites para huéspedes y un dormitorio principal de 500 metros cuadrados, además de sauna, discoteca, cine, gimnasio y alberca. Los problemas que surgieron durante la construcción y el retraso hicieron que el millonario incluso pidiera una rebaja de 80 millones de euros en el precio final. Eso sí, el monto final del descuento que aceptó la naviera nunca fue revelado.


El propietario del club de fútbol ruso Roman Abramovick junto con su novia la modelo Daria Zhukova. / REUTERS
A pesar de la controversia, el multimillonario ruso ha optado nuevamente por contratar los servicios de Blohm+Voss para enviar su yate al puerto de Hamburgo y someterlo a una revisión técnica para subsanar el deterioro que aparentemente sufre el casco de la embarcación. Tampoco se sabe cuánto tiempo permanecerá en el dique 10 de la firma ni los costes de las reparaciones. Abramovich también tiene otros tres megayates: Pelorus, Ecstasea y Sussurro.

La firma Blohm+Voss, fundada por Hermann Blohm y Ernst Voss en abril de 1877 en Hamburgo, forma parte del inventario de la ciudad y está considerada como una de sus empresas más tradicionales sin embargo, fue vendida en 2011 al fondo de inversiones británico Star Capital Partners, aunque su antiguo propietario ThyssenKrupp mantuvo en su poder la rama militar de Blohm+Voss.

 

Fuente: Internet · Por: Alberto G.

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